viernes, 20 de junio de 2014

Al final de todo...

Parece que al final, y solo al final, al fin algo me he llevado en claro. Ni con el amor más cierto todo es claridad y sonrisas, ni lo más vulgar es sinónimo de dejadez. Nada puede ser lo que pretendamos, ya que las cosas no son lo que queremos, si no lo que realmente son. No podemos llegar a cambiar a las personas, porque estaríamos restándoles su libertal, la cual es inmanente a ellos.

Tras casi estos dos años me he dado cuenta que la gente no cambia, si no que aprende a adaptarse y a disimular mejor todo aquello que anteriormente le afectaba o simplemente le incomodaba.

Muchas gracias a todos por seguir siguiéndome, a partir de hoy, subiré una relflexión cada dos días hasta el mes de septiembre.

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